Entrevista a Jesús Pérez Martín

Ayuntamiento de Los Yébenes

 

Jesús Pérez Martín: “Los Yébenes tiene hoy más oportunidades que hace unos años y eso es lo que más me satisface”

  El alcalde de Los Yébenes hace balance de una etapa marcada por obras estratégicas, inversión social y una forma muy personal de entender el servicio público. Llegó a la alcaldía en 2019, después de cuarenta años en la empresa privada, con una hoja de ruta clara y dos ideas que repite sin descanso: que las personas tienen que estar en el centro, y que el dinero público se gestiona con respeto. Siete años después, con dos legislaturas a la espalda y una agenda que arranca a las seis de la mañana, Jesús Pérez Martín repasa sin atajos lo conseguido (la red del agua, la depuradora, la apuesta turística, el deporte, la cultura, los servicios sociales) y lo que aún tiene pendiente.

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El agua: el primer gran problema resuelto

Cuando decidió presentarse a alcalde en 2019, ¿con qué objetivos llegó? ¿Cuáles ha conseguido cumplir?

Llegué con los objetivos muy claros, porque venía de la empresa privada y estaba acostumbrado a trabajar con hoja de ruta. Había varios temas estratégicos que para mí eran irrenunciables. El primero, resolver el problema de la red de abastecimiento de agua. Teníamos una red muy vieja, con muchísimas pérdidas, una eficiencia bajísima y al personal totalmente quemado, porque era una explotación municipal y salían cuatro o cinco averías diarias. Era una carga de trabajo prácticamente insoportable.Llegué con los objetivos muy claros, porque venía de la empresa privada y estaba acostumbrado a trabajar con hoja de ruta. Había varios temas estratégicos que para mí eran irrenunciables. El primero, resolver el problema de la red de abastecimiento de agua. Teníamos una red muy vieja, con muchísimas pérdidas, una eficiencia bajísima y al personal totalmente quemado, porque era una explotación municipal y salían cuatro o cinco averías diarias. Era una carga de trabajo prácticamente insoportable.

Lo solucionamos en 2020. Firmé un convenio con la mancomunidad, un acuerdo que entendí muy ventajoso para el municipio, por el que pasaron a hacerse cargo del servicio a través de Aqualia. Eso nos permitió ejecutar inversiones de aproximadamente un millón de euros: renovación de redes, sectorización y la construcción de un depósito de 800.000 litros. Los últimos datos que manejo sitúan la eficiencia del servicio por encima del 70%, cuando partíamos del 46%. Es un salto importantísimo.

dep

La depuradora: 25 años de sanciones que se acaban

Otro de esos grandes proyectos estratégicos era la depuradora.

Y era un problema serio. Llevábamos 25 años arrastrando sanción tras sanción porque, sencillamente, no estábamos depurando prácticamente nada. Conseguimos sacar adelante esa inversión, que es la obra pública más importante que se ha hecho nunca en Los Yébenes, de cerca de seis millones de euros. La ejecuta la Junta de Comunidades, la planificación va exactamente como teníamos previsto y esperamos inaugurarla este verano. Cuando entre en funcionamiento nos quitaremos de encima un problema medioambiental que arrastrábamos desde hacía un cuarto de siglo.

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Empresas, campo y comercio: cuidar lo que sostiene al pueblo

Más allá de las grandes infraestructuras, otro eje ha sido el apoyo al tejido económico.

Sin duda, he tenido que trabajar mucho en modificaciones de las normas para ayudar a nuestras empresas a desarrollarse y a crecer. Y hemos ayudado todo lo que hemos podido al sector agrario, tanto a agricultores como a ganaderos, que son columna vertebral de Los Yébenes.

También hemos apoyado al pequeño comercio. Hemos creado, junto con ellos, una asociación con la que trabajamos iniciativas como los bonos de compra para gastar en el comercio local o la feria que celebramos cada año, entre otras muchas cosas. Cuidar al comercio de cercanía es cuidar el pueblo.

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Y hay nuevo suelo industrial en camino.

Sí, tenemos contratada a una empresa para desarrollar más suelo industrial en el municipio porque hay demanda real y eso es una buena noticia. Significa que las empresas quieren seguir creciendo aquí y nuestra obligación es facilitárselo.

Turismo: clave del desarrollo

El turismo lo describe como la línea estratégica que tenían más floja. ¿Cómo se ha trabajado?

Era nuestra pata un poco coja, lo reconozco. Después de la pandemia el turismo rural creció mucho, vimos la oportunidad y decidimos darle un impulso fuerte. Hemos puesto en marcha la excavación de dos yacimientos arqueológicos: el del Montón de Trigo (de la Edad del Bronce) y el enclave megalítico de La Chorrera. A eso se suman los abrigos, con sus pinturas rupestres y los dos museos que tenemos: la Hoploteca, dedicada a las armas y que pertenece al Ministerio de Hacienda, y Museo de Ciencias Naturales, que es una auténtica joya. Pertenece al Museo Nacional de Ciencias y va cambiando sus colecciones de forma habitual, lo que es un atractivo enorme.

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Y, por supuesto, los edificios religiosos, las rutas naturales, la cresta molinera… Tengo que mencionar especialmente el parking de autocaravanas, porque me está sorprendiendo gratamente: está constantemente lleno. Ha sido un acierto.

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Patrimonio y espacios públicos: devolver el pueblo al pueblo

Han adjudicado además la restauración del Molino Torrecilla.

Sí, con un presupuesto de 50.000 euros y las obras comienzan en junio. Es importante seguir recuperando piezas de nuestro patrimonio. Y tenemos otra recuperación de la que estoy especialmente contento: hemos rescatado un antiguo pilón en la Fuente Nueva, respetando absolutamente todo lo que tenía de histórico y le hemos instalado un circuito cerrado de agua para que esté fluyendo. Son detalles que devuelven memoria al pueblo.

Y este verano se inaugura un restaurante en la piscina municipal.

Sí, un espacio de 100 metros cuadrados para que los usuarios puedan pasar el día completo allí. Va a cambiar mucho la experiencia. Además, en los últimos años hemos creado otros espacios en distintas ubicaciones del municipio: un parque de calistenia, actuaciones en el parque Miguel Hernández, en zonas verdes…

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Filomena obligó a replantear todas las zonas verdes.

Filomena nos destrozó todo. Tuvimos que replantearlo por completo: quitamos los pinos que estaban dañados y plantamos otro tipo de árboles, dándole un toque distinto y más sostenible.

En paralelo, llevamos ya tres años seguidos desarrollando talleres de seis meses con ocho alumnos cada uno, con actuaciones en el parque municipal. Hemos incorporado nuevas zonas de juegos para niños, vamos a inaugurar próximamente una zona multideporte y un espacio de agility para mascotas. Son intervenciones que mejoran el día a día de mucha gente.

También en 2025 cerraron un acuerdo con los trabajadores municipales.

Sí y para mí es importante destacarlo. En 2025 firmamos un acuerdo histórico tanto con los funcionarios como un convenio colectivo con el personal laboral. Cuidar a quienes hacen funcionar el Ayuntamiento todos los días es básico y era una asignatura pendiente que necesitábamos cerrar.

La plaza que Los Yébenes lleva 200 años esperando

Mirando hacia adelante, ¿qué objetivos le quedan por cumplir?

Hay un proyecto que para mí es absolutamente estratégico: la construcción de una plaza pública. Los Yébenes, en su historia, viene de la unión de dos localidades. Hasta 1835 éramos dos pueblos distintos y por eso no tenemos una plaza común como tal porque hay pequeños espacios que tenía cada municipio, pero no un lugar de encuentro de todo el pueblo.

El proyecto ya lo tenemos redactado. He alcanzado un acuerdo con el 96% de los propietarios, tanto por compra como por permuta. Quedan uno o dos propietarios que, por la razón que sea, no han querido llegar a un acuerdo. Estoy esperando a que el Tribunal Superior de Justicia en Albacete me autorice para poder sacar el proyecto a licitación, ya depende de todo esto que podamos llevarlo a cabo en esta legislatura o no. Hablamos de un espacio de 16.000 metros cuadrados y una inversión de aproximadamente tres millones de euros. Será una plaza abierta que servirá para celebrar nuestras fiestas, para pasear y, sobre todo, para que el pueblo tenga el lugar de encuentro que nunca tuvo.

Deporte: de 150 personas a casi 2.000

Han celebrado pruebas de mucho nivel como la Monttrail o la Challenger. ¿Qué le lleva a apostar tan fuerte por el deporte?

Yo he sido deportista desde siempre. Llegué a la Concejalía de Deportes en 1995, y en aquella época hacían deporte de forma regular una media de 150 personas en Los Yébenes. Cuando dejé la concejalía en 2011, eran casi 2.000. Fue una labor ardua, la de convencer a la gente de que practicar ejercicio físico era vital, pero mereció cada minuto.

Por eso, cuando alguien me propone una iniciativa deportiva, intento que salga adelante. Tenemos unas instalaciones envidiables: un estadio de césped natural, otro de césped artificial y un pabellón en el que este año hemos invertido en torno a 150.000 euros entre el cambio completo de la iluminación a LED y la mejora de la pista. Y vamos a renovar también toda la iluminación del estadio de fútbol Las Palomas, con una inversión de 60.000 euros.

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Cultura: las balas de esta época

Otro de los pilares de su gestión es la cultura. ¿Por qué la coloca tan arriba?

La cultura es algo fundamental y lo digo cada vez que inauguro algo. Vivimos en una época en la que se incentiva la desinformación, en la que hay guerras que parecían impensables hace apenas unos años. Frente a todo eso, tengo el pleno convencimiento de que las únicas balas que tenemos para ganar la batalla son la cultura y el sentido crítico.

Y conectado con eso, lo más importante para mí es la visión humanista: poner a las personas en primer lugar. Sin eso, lo demás no se sostiene.

Un valle que impacta a quien lo descubre

¿Cuál diría que es el mayor atractivo de Los Yébenes?

Tenemos un entorno natural espectacular. Toda la gente que viene de fuera y sube a la montaña, cuando ve la inmensidad de nuestro valle, se queda impactada. Hay que tener en cuenta que disponemos de un término municipal de 67.000 hectáreas. Somos el pueblo más grande de la provincia de Toledo.

A eso se le suma todo lo demás: museos visitados cada año por cientos de colegios, rutas maravillosas en el medio natural, iglesias espectaculares con magníficos retablos, una gastronomía inmejorable y un molino que conserva su maquinaria. Cuando un visitante reúne todo esto en un fin de semana, se va con la sensación de haber descubierto un gran lugar.

Vivienda y oficios: los dos frentes pendientes

¿Cuáles cree que son las principales necesidades del municipio?

Antes de hablar de necesidades, tengo que dejar clara una cosa: la situación económica de Los Yébenes es envidiable. En estos años hemos hecho una gestión seria, sin castigar las arcas municipales, trayendo inversiones y dinero de otras administraciones. Eso ha permitido que el Ayuntamiento disponga de un remanente de tesorería cercano al 80% del presupuesto y que tengamos margen para dedicar una parte muy importante a los servicios sociales.

Dicho esto, tenemos dos frentes en los que hay que avanzar. El primero es el de la vivienda para los jóvenes. Tenemos terreno suficiente para ser parte de la solución, y ya estoy trabajando en ello. Queremos que nuestros chavales puedan plantearse su proyecto de vida aquí.

El segundo nos lo trasladan continuamente las empresas: hace falta crear algún tipo de academia para aprender ciertos oficios. No hablo de Formación Profesional reglada, sino de algo que dé respuesta a los chavales que dejan los estudios, porque hay una demanda importantísima de mano de obra en el sector industrial. Si conseguimos formar a esos jóvenes y conectarlos con las empresas del municipio, habremos ganado mucho.

Relación con la Junta

¿Siente que el municipio cuenta en las administraciones superiores?

Los ayuntamientos dependemos fundamentalmente de la Junta de Comunidades, y en ese sentido estoy muy agradecido. Sobre todo, por haber dado solución al problema de la depuración de aguas, que como te decía arrastrábamos durante 25 años. Se lo he trasladado personalmente al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

La parte humana del cargo

¿Cuáles son las mayores dificultades de ser alcalde?

El día a día de un alcalde es muy distinto a cualquier otro trabajo. Yo vengo de la empresa privada, con cuarenta años de trayectoria, y cuando llegas a la alcaldía te encuentras cosas para las que sencillamente no estás preparado. Hablando con otros alcaldes coincidimos en eso.

Yo no tengo horario de atención a los vecinos. La vocación de servicio público te lleva a estar siempre disponible, a estar siempre dispuesto a escuchar. Y eso significa que la jornada no termina nunca. En los siete años que llevo de alcalde solo he cogido una semana seguida de vacaciones en 2023, otra en 2024 y otra en 2025.

Me suelo acostar sobre la una de la mañana y madrugo mucho. Me levanto a las seis y salgo a correr una hora. Eso me alivia la mente y me prepara para el día.

¿Cuál ha sido el momento más delicado de su mandato?

Sin duda, el COVID. Ahí sufrimos todos muchísimo. Recuerdo aquel confinamiento, estar al pie del cañón día y noche. Hicimos mascarillas nosotros, fabricamos pantallas para los establecimientos, recurrí a amigos que tengo en Asia para que nos mandaran material. Tengo que agradecer también a los agricultores que salieran con sus tractores a fumigar las calles con hipoclorito. 

Y por supuesto, estar pendientes de las personas más vulnerables: llevar comida a casa de mayores que no tenían cómo conseguirla. Fueron unos días en los que no se veía a nadie por las calles. Es algo que no se va a olvidar nunca. Los que estábamos al frente teníamos esa obligación, y la asumimos.

Y para más desgracia, cuando empezábamos a recuperarnos llegó Filomena, con más de un metro de nieve. Fue un desastre, sobre todo en las zonas verdes: nos tiró al suelo decenas de pinos. Tuvimos que comprar sal donde no había, un esfuerzo enorme. La nevada cayó un viernes y el domingo ya habíamos despejado todas las entradas y salidas del municipio para que la gente pudiera ir a estudiar o a trabajar. Fueron, lo recuerdo perfectamente, dos días de una intensidad terrible.

Esos han sido los momentos más críticos que he vivido como alcalde. Situaciones en las que toca responder, sin más. Desde entonces, todas las alertas del 112 las publicamos y las hacemos llegar a los vecinos. Aprendimos la lección.

¿Y las mayores alegrías?

La mayor alegría, sin ninguna duda, es la confianza que te dan los vecinos. Que te otorguen el mandato, en mi caso en dos legislaturas, es un agradecimiento para toda la vida. Y luego, esa satisfacción de salir a la calle todos los días y cruzarte con cualquier vecino que te comente algo, que te haga partícipe de sus cosas. Eso, al final, es lo que me queda.